sábado, 10 de mayo de 2014

Vision Del Mundo Griego

Vision Del Mundo Griego


FILOSOFÍA: Etimológicamente, la palabra filosofía procede de los términos griegos philein (amar, aspirar) y sophia (sabiduría) por lo que su significado sería amor o aspiración a la sabiduría. Numerosos autores antiguos consideran a Pitágoras como el inventor del término ya que en su viaje por Grecia fue interrogado por el tirano Leonte de Fliunte sobre su profesión a lo que él respondió que no era sabio sino amante o buscador de la sabiduría (filósofo). El objetivo de la filosofía es, por lo tanto, saber, conocer, dar respuesta a las preguntas que todos nos planteamos relacionadas con la naturaleza y su creación, abandonando los mitos para dar protagonismo al logos.


Gran parte de la filosofía antigua griega se centraba en el intento de explicar el universo sobre la base de principios unificados. Tales de Mileto, griego jónico que vivió alrededor del año 600 a. de C., postuló la unidad del universo, Todas las cosas estaban relacionadas por el agua, una sustancia básica. Otro griego jónico, Pitágoras (580. 490 a. de C.), pensó que la esencia del universo podía encontrarse en la música y en los números. Estos primeros filósofos griegos tal vez eliminaran el concepto de los mitos griegos, pero no prescindieron de la divinidad misma del mundo lugar suyo, se inclinaron por identificarla con las fuerzas profundas e inamovibles que gobiernan el universo.

Sin embargo, muchos griegos simplemente no estaban interesados en las especulaciones sobre la naturaleza del universo. Los sofistas conformaban un grupo de maestros filósofos del siglo rechazaban dichas especulaciones calificándolas de insensateses, argumentaban que la comprensión del universo estaba sencillamente más allá del alcance del intelecto humano.

Para los individuos lo importante era ser cada vez mejores; así el único objeto de estudio que valía la pena esa la conducta humana. Los sofistas eran maestros errantes que ofrecían sus servicios como maestros profesionales a los hombres jóvenes de Grecia, sobre todo, a los de Atenas. Para los sofistas no existía un bien o un mal absolutos: lo que era correcto para un individuo, podría ser incorrecto para otro. En consecuencia, la verdadera sabiduría consistía en poder percibir el bien propio y lograr obtenerlo. No obstante, muchas personas consideraban a los sofistas peligrosos para los valores tradicionales de la sociedad y, en especial. para los valores de los jóvenes.



martes, 6 de mayo de 2014

Tu Peso En Oro

Tu Peso En Oro


El humilde algarrobo (del árabe kharrūb), es un árbol ampliamente conocido en nuestra geografía por dos motivos esenciales, su gran resistencia a la sequía, que le hace prosperar en entornos hostiles a otras especies y su fruto, la algarroba.

Aunque en la actualidad se utiliza habitualmente como pienso animal, se trataba de un alimento muy apreciado en la antigüedad a lo largo de toda la cuenca mediterránea, tanto por sus semillas (que se molían para hacer harina) como por sus vainas, de la que se extrae una pulpa gomosa con alto contenido en azucares, hierro, fósforo, magnesio y vitamina B. El recetario romano incorporaba la harina de algarrobas a preparaciones culinarias tan exquisitas como el garum, mientras que la pulpa era utilizada en época andalusí como base de algunos postres y bebidas, existiendo incluso hoy día una bebida a base a algarrobas que se consume de forma tradicional en el periodo de Ramadán.

Existe sin embargo una característica adicional del algarrobo que lo hace único en el reino vegetal, sus semillas son bastante uniformes y con carácter general, tienen un peso similar (cercano a los 200 mg). Esta propiedad hizo que los primeros griegos adoptasen las semillas de algarroba (en griego “keration”) como unidad de medida estándar para gemas y piedras preciosas.

El sistema fue posteriormente adoptado por los romanos, que llegaron a tomarlo como referencia para la introducción (a principios del siglo IV) del “solidus”, una moneda de oro puro, con un peso equivalente a 24 keration (24 semillas de algarroba).

La semilla de algarrobo siguió usándose en época árabe, donde adoptó el nombre de “carat”, que evolucionó hasta la palabra “quilate”, equivalente a 200 miligramos y que se sigue utilizando como medida en joyería.

Igualmente, el quilate tiene una segunda acepción en orfebrería, resultado de la curiosa relación entre la pureza del oro del “solidus” y su peso, 24 quilates.

En la antigüedad, una moneda valía tanto como el oro de la que estaba compuesta. Dado que este podía ser fácilmente adulterado, mezclándolo con otros metales menos valiosos, la forma más adecuada de asegurar la calidad del mismo era pesar las monedas y comprobar que el peso era el adecuado. Un “solidus” con un 100% de oro puro debía pesar 24 quilates, motivo que ha hecho evolucionar el quilate como una medida de la pureza de cualquier alienación. De esta forma, decimos que una pieza de oro puro es de 24 quilates, mientras que si la pureza es de solo el 50% hablamos de oro de 12 quilates.


Podemos asegurar por tanto que el Algarrobo, vale su peso en oro.

La Habitación De Dios

La Habitación De Dios

"Y que hagan un santuario para mí, para que YO HABITE entre ellos." Éxodo 25:8

 Nahmánides, judío sabio y erudito del siglo 13, denominó el libro de Éxodo como "El Libro de la Redención" porque comienza cuando el pueblo judío está esclavizado en Egipto, detalla su asombrosa liberación, y termina con el establecimiento del Tabernáculo en el desierto. Una vez que Moisés terminó de construir esa admirable estructura, según las instrucciones de Dios, Su gloria la llenó de forma tal que ni Moisés pudo entrar en ella (Éx. 40:34-35). Las Escrituras nos dicen que la nube de Dios cubría el Tabernáculo de día, y Su fuego reposaba sobre éste de noche ante la vista de toda la casa de Israel (versos 36-38). Qué manera tan gloriosa de ilustrar cómo Dios cubría, protegía y guiaba a Su pueblo durante "todas sus jornadas."

El Rey del Universo escogió habitar entre Su pueblo, y Su presencia era algo tanto palpable como visible. De hecho, Éxodo 25:8 nos dice que la razón por la cual Dios los sacó de Egipto fue para poder habitar en medio de ellos. No podría haber una señal más clara a los israelitas de la incomprensible gracia y misericordia de Dios que Su constante presencia en medio de ellos. Sin embargo, igualmente claro era Su intachable santidad. Aún Moisés, quien estuvo íntimamente involucrado en cada aspecto de la elaboración del Tabernáculo, tuvo que permanecer fuera de la tienda de reunión en ese momento inicial.

Centro Sagrado de Adoración

La palabra hebrea de Mishkán se traduce al español como "Tabernáculo," y significa "tienda o lugar de habitación." Esa estructura debió ser extraordinaria, completamente plegable y portátil, conteniendo toneladas de oro, plata y bronce, además de la tela más fina fabricada durante esos tiempos. Era un lugar solemnemente sagrado, pero a la vez tremendamente alegre, en que Dios se reunía con Su pueblo. Era el centro de adoración y sacrificio para todo el campamento de Israel, y servía también como una enorme señal de tránsito que indicaba al pueblo cuándo detenerse y cuándo seguir caminando. Era un verdadero espectáculo, sirviendo como herramienta educativa para describir el tipo de relación que Dios quería establecer con Su pueblo desde el principio de los tiempos.

 Su mandato a Adán fue de "multiplicarse," a Noé fue de "construir el arca," y a Abraham fue de "irse de su casa a una tierra que le mostraría" (Génesis 12:1). Su relación con Israel constaría de una dinámica interacción, una continua y poderosa dramatización repleta de acción entre Dios y Sus hijos escogidos. Nunca les pidió que se separaran físicamente del mundo para contemplar Su creación, ni que aceptaran Sus mandamientos sólo de boca. Dios les quería dirigir, y quería que Su pueblo le siguiera. Los redimiría con poderosa mano y brazo extendido. Les revelaría grandes cosas y manifestaría Su poder en su defensa. ¡Su pueblo sería una gran nación, serían Sus agentes para alumbrar a las demás naciones, y sería un pueblo siempre activo! Les movería a hacer grandes proezas, les daría poder para hacer cosas milagrosas, les dirigiría en la batalla, y garantizaría su victoria. La totalidad de su relación podría resumirse en una sola palabra: ¡acción!

 Dios sabía que para que Su pueblo pudiera perseverar, era esencial que experimentara Su presencia en forma visual. Su breve encuentro con Dios en el Monte Sinaí comprobó eso. Luego de pasados 40 días sin ver ni escuchar a Moisés o al Señor, el pueblo regresó a la anterior religión egipcia con una alarmante facilidad, y crearon un dios que pudiesen ver, uno cuya presencia entre ellos era palpable y visible (Éxodo 32:1). Ahora, el Tabernáculo, el glorioso lugar para la habitación de la Shekiná (la presencia manifiesta de Dios en forma de nube), serviría de ayuda visual, un constante recordatorio de la presencia del Señor en medio de Su pueblo.


Según la tradición judía, la consagración del Tabernáculo representaba de sanidad de su quebrada relación a consecuencia de la tragedia del becerro de oro. Nahmánides escribió que el sublime secreto del Tabernáculo era que la presencia de Dios, que había cubierto el Monte Sinaí, ahora sería presenciada de forma permanente en medio del campamento. Eso fue visto como una señal de benevolencia. Dios los había perdonado por su rebelde acto de idolatría. Él estaría con Su pueblo, y ellos estarían con Él.