La Ceremonia del matrimonio
Las muchachas se casaban con 15 años, pero el
novio solía ser mayor. Un escritor afirmó que la mejor edad para que un hombre
se casara era entre los 30 y 35 años. El padre elegía al marido de su hija y le
daba bienes dinero, lo que se conocía como dote. La dote se devolvía al padre en caso de divorcio o muerte del
marido. La víspera de la boda, la novia se bañaba en agua de una fuente sagrada
traída en una vasija especial llamada lutróforo.
El día de la boda la novia iba vestida de
blanco. Ambas familias hacían sacrificios y lo celebraban. Por la noche, el
novio iba a casa de la novia. Los novios llegaban a casa del novio en una
carreta o carro si eran ricos. Personas con antorchas y músicos encabezaban la
procesión. La madre del novio salía a recibir la procesión. Luego se llevaba a
la novia al hogar para que se uniera a la vida religiosa de su nueva familia. Los
novios compartían comida delante del hogar. Los invitados les tiraban nueces,
frutos y dulces para desearles suerte y prosperidad. Al día siguiente se
celebraba una fiesta en la casa del marido y los invitados daban regalos a la
pareja para el inicio de su vida en común.
Las obligaciones de una esposa
En una casa rica, una esposa tenía muchas
obligaciones. Controlaba los almacenes y se aseguraba de que la casa estuviera
limpia y la comida lista a tiempo. Cuidaba de los hijos y de los enfermos de la
casa y gestionaba la economía de la familia. Las mujeres de la casa producían
todas las telas necesarias para la ropa, el mobiliario y la decoración.
La función de la mujer ateniense como esposa
estaba bien definida. Su principal obligación era mantener a sus hijos, sobre
todo varones, que preservarían el linaje familiar. La fórmula del matrimonio
que los atenienses utilizaban, para expresarlo de manera sucinta, era: "Te
entrego esta mujer para la procreación de hijos legítimos".
En segundo lugar, una mujer debería cuidar a
su familia y su casa, ya sea que hiciera ella el trabajo doméstico, o que
supervisara a los esclavos, que realmente hacían el trabajo. A las mujeres se
las tenía bajo un estricto control. Debido a que se casaban a los catorce o
quince años, se les enseñaban sus responsabilidades desde temprana edad. Aunque
muchas de ellas se las arreglaban para aprender a leer y a tocar instrumentos
musicales, a menudo se las excluía de la educación formal. Se esperaba que una
mujer permaneciera en su casa, lejos de la vista, con excepción de su presencia
en los funerales o en los festivales, como el festival de las mujeres de
Tesmoforia. Si se quedaban en casa, debían estar acompañadas. Una mujer que
trabajara sola en público o era indigente, o no era ciudadana.

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