domingo, 27 de abril de 2014

Juicio A Un Fariseo

Juicio A Un Fariseo

El nombre "fariseo" viene del hebreo perushim (los separados).
Se lee en el Midrash (porción del Talmud): "Como Yo estoy separado, estén ustedes separados."

Levítico 11:44 dice: “...sed santos, porque yo soy santo...”                                
Luego, Esdras 10:11 declara: "...separaos de los pueblos de esta tierra..."

De esa manera vemos que el compromiso de los fariseos de ser diferentes no era una cosa inusual, sino el resultado de un corazón obediente.

Pero los fariseos también se oponían abiertamente a Yeshúa y Su ministerio, y en los evangelios, Yeshúa habló severamente de ellos. ¡Fariseo ciego! Limpia primero lo de adentro del vaso y del plato, para que lo de afuera también quede limpio” (Mateo 23:26).

Sin embargo, quizás hemos malinterpretado Su crítica. El rabino mesiánico David Rosen dijo: "Cuando Jesús criticaba a los fariseos, lo hacía como un rabino criticando a otro rabino, diciendo, '¡Ustedes rabinos están negando lo que son! Precisamente porque son rabinos, ustedes deben saber mejor que los demás, y su pecado es mayor.'

Desde la perspectiva tradicional judía los fariseos eran los maestros del judaísmo rabínico, Jesús no estaría criticando a todos los fariseos; especialmente. Seria incorrecto deducir que estaba dirigiéndose a todos los fariseos; eso implicaría que Jesús estaba juzgando y estigmatizando a toda la comunidad, lo que iría en contra de los valores espirituales más sublimes que predicaba.

Fariseos Ciegos
Jesús Criticaba Sólo A Algunos Fariseos, No A Todos Los Fariseos. Critico A Los Fariseos Ciegos.
El catedrático cristiano Brad H. Young escribió: "Los fariseos criticaban la hipocresía dentro de sus propios rangos. Ellos procuraban la verdadera renovación espiritual. Quizás sería mejor ver la crítica de Jesús de esa misma manera. Él tenía la esperanza de que Su crítica pudiese ocasionar una revitalización espiritual dentro del movimiento farisaico. El hecho de que señaló específicamente a los fariseos, y les exigió un despertamiento espiritual de santidad que fluía desde el interior, junto con el exterior, debe significar que Jesús estaba cerca de los fariseos en enseñanza y práctica.

De hecho, casi todas las religiones tienen una tendencia natural de anhelar un alto nivel de conducta moral, mientras algunos miembros de los fieles no alcanzan los estándares teóricos. Por la manera en que los maestros y educadores cristianos critican a los fariseos, es realmente cuestionable si esos mismo líderes eclesiásticos viven en privado lo que predican y viven en público."

De La Misma Manera, También Hay Cristianos “Ciegos.”
El apóstol Santiago aconsejó a los de su día que se arreglaran con Dios. “Acercaos a Dios, y El se acercará a vosotros. Limpiad vuestras manos, pecadores; y vosotros de doble ánimo, purificad vuestros corazones” (Santiago. 4:8).

Aunque los maestros del primer siglo exhortaban a sus miembros para que procuraran la santidad, eso no significaba que toda la Iglesia vivía en pecado. Simplemente exhortaban a los nuevos cristianos para que procuraran imitar las características de Dios.

Ciertamente, Yeshúa describió a los fariseos en los términos menos halagadores posibles. “El fariseo puesto en pie, oraba para sí de esta manera: "Dios, te doy gracias porque no soy como los demás hombres: estafadores, injustos, adúlteros; ni aun como este recaudador de impuestos” (Lucas 18:11).

Señalaba su orgullo de manera muy contundente. Pero por otro lado, Gamaliel, un fariseo muy respetado de mitad del siglo primero, evitó que Pedro y los demás apóstoles fuesen castigados (Hechos 5).


También discipuló a Pablo (entonces Saulo), quien abiertamente hablaba sobre sus raíces farisaicas (Hechos 23:6; Fil. 3:5), y describió a los fariseos como “la secta más estricta de nuestra religión” (Hechos 26:5).

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